Amar – te


Amar es quizás la mayor elección que hacemos conscientemente. Es posible que estemos hechos de polvo de estrellas; pero lo que sí sabemos es que todos los elementos del universo están contenidos en nuestros cuerpos. Cuando decidimos pasar nuestros días con alguien, decidimos también integrarnos: amar la estrella que llevamos dentro y la del prójimo porque, a fin de cuentas, somos uno.

Dicen que la convivencia siempre es difícil. La razón es que nos sentimos separados, tenemos miedo, culpa, interpretamos, vemos el mundo según lo pensamos.

Constantemente estamos buscando que alguien llene las expectativas, y ahí el otro debe reaccionar de la manera en la que YO estoy esperando que haga, como me gustaría a MÍ que fuera, siguiendo los patrones de lo que para mí es lo correcto y él por su parte hace lo mismo. Entonces cuando no sucede lo que tenemos predefinido comienzan las desilusiones.

Nadie puede sufrir a menos que considere que ha sido atacado y que ha perdido como resultado de ello. Nadie ataca sin la intención de herir. Cuando pienses que atacas en defensa propia estás afirmando que ser cruel te protege, que la crueldad te mantiene a salvo.

El milagro no es un objeto que nos da “placer”. El milagro es la corrección en la mente de todos los pensamientos que he creído son las causa de mi sufrimiento. Si quitamos lealtad a los pensamientos que nos han “salvado” hasta ahora y atendemos a la presencia que observa esto, podremos ser conscientes que solo estamos siendo atacados por la mente, es sólo una película que he proyectado para mantener el ciclo del sufrimiento que hemos experimentado. Deja de pelearte con la mente. Podemos decir basta.

Decía Einsten que tardó en descubrir la verdadera grandeza de la vida:

“…hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna todas las otras y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo…esto fuerza universal es el amor. El amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quintaesencia de la vida…”

Nuestro mejor consejo este día es que empecemos a observamos como el ser puro que somos,  sin juzgarnos ni juzgar al otro como el ser puro que es. Me perdono y elijo verlo de otra manera. Yo no soy lo que pienso. Soy la mente amorosa que observa. Sólo así nos estaremos regresando a nuestro estado natural. Paz.

Este día le pertenece al amor. Hoy no tendré miedo de nada.

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