Ser CasaSandra

En su inicio se concibió como un hogar, un hogar para crear arte frente al mar, disfrutar de los amigos, la familia, en medio de cientos de pájaros, manglares y especies marinas: vivir la experiencia de un pequeño pueblo de pescadores de manera simple en un paraíso no contaminado por la vida apresurada de las ciudades.

La cultura isleña de su propietaria, una artista de origen cubano, se asentó en esta otra isla,Holbox, como si siempre hubiese sido de allí.

Encontró un hogar. Encontró su Tibet y su pan, encontró una nueva manera de expresión de su arte; creció su hijo; plantó árboles y, poco a poco, concibió un lugar sagrado para sus huéspedes y para sí misma.

La fuerza de Ser CasaSandra es que continúa siendo un hogar, donde quienes lo visitan hallan el espacio seguro, sosegado y confortable, que les permite conectarse con su voz interior, con su naturaleza dentro de la naturaleza prodigiosa de Holbox. Ese es el lujo de los días que vivimos -según su creadora-.

La fuerza de Ser CasaSandra es que se adentra también a la comunidad con respeto y admiración. Como parte de su gratitud ante tantas bondades recibidas por la Isla, Ser CasaSandra inició un proyecto activo a través de las Artes para compartir su pasión por la creación con la comunidad, sobre todo con niños y jóvenes holboxeños.

Trabajar con amor en aquello que hacemos, es la filosofía de la compañía y de cada uno de quienes colaboran.

Si cada ser que nos visita logra parar un momento y, en su entrega, logra poner paz en su interior, entonces hemos logrado que nuestra casa se haga sagrada en su memoria y su viaje a Holbox inolvidable.